Pues ve y has, ...

Lucas 10:37 El maestro de la ley contestó: —El que tuvo compasión de él. Jesús le dijo: —Pues ve y haz tú lo mismo.  DHH.

... tu lo mismo, es lo que oiremos después de intentar por todos los medios de justificar nuestra conducta orgullosa, egoísta, religiosa, que finalmente será confrontada por el Creador.  Siempre caeremos en nuestra propia trampa como cayo aquel doctor en la interpretación de la ley, que creía poder hacer caer a Dios.

Esta es la forma general en que se manifiesta el hombre social y religioso, que en su afán por retirar de su presencia a Cristo Jesus,  será juzgado por su propias palabras y "conocimientos". Se simplemente uno que se compadece de todo lo que aqueja al que Dios pone en tu camino.

Tu sacerdote, tu levita, tu religioso, entiende que si no te compadeces del que esta caído y no "conoces", esa es tu forma egoísta y orgullosa de existir, de modo que es mentira lo que afirmas cuando dices que te compadeces de los que están cerca y conoces.

Entiende hombre religioso,  le dice el Señor, que obrar como obró el buen samaritano,  es el fruto de conocer el amor, así que si no me conoces, ¿como entonces te atreves a decir que amas a unos y odias a otros?. lo que en verdad ocurre es que según tu conveniencia, unas veces dices que amas y otras que odias, siendo lo uno y lo otro, una misma cosa. 

Efesios 3: 17/18 para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo;  RVC.

Nadie puede, aunque quiera, obrar por amor hacia si mismo y hacia los demás, es imposible porque descendemos del pecado y por tanto del odio. Solamente Dios que es amor, es quien nos capacita, para conocer y practicar el Amor genuino, lo Unico que hay que hacer es aceptar el odio en que vivimos antiguamente, aceptar el perdón en la sangre de Cristo Jesús y hacerlo el habitante de sus corazones.

Romanos 5: 5/6 Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor. Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores. NTV. 

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