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Isaías 38: 13/19 13»Yo pedí ayuda toda la noche. Él quebrantó todos mis huesos como hace un león.
Acabaste conmigo de la noche a la mañana. 14 Gorjeo como golondrina, como grulla. Gimo como una paloma. Mis ojos se cansan de mirar hacia arriba. Dios mío, estoy muy mal, ayúdame. 15 ¿Qué puedo decirle si él me lo dijo, él es quien me ha hecho esto? Caminaré despacio todos los días de mi vida por la amargura de mi corazón. 16 »Señor, por todo esto es que la gente vive y en todo esto mi espíritu se siente revivir. ¡Dame salud y hazme vivir! 17 Mira, tuve tal angustia, pero fue por mi bien. Tú salvaste mi vida del sepulcro, porque perdonaste todos mis pecados. 18 En el lugar de los muertos no se te puede agradecer; los muertos no te pueden alabar. Los que van al sepulcro no pueden confiar en tu fidelidad. 19 Son los que están vivos, los que tienen vida, quienes pueden darte gracias, como yo lo hago hoy. Los padres enseñan a sus hijos acerca de tu fidelidad. PDT.
... irracional, es lo que afirma ese Jesús, ese pobre hijo de carpintero que Dice Ser Hijo de Dios, afirmación demencial que nos confunde, nos supera, pues toca poderosamente nuestro antiguo fanatismo religioso, causando furia subterránea que grita blasfemia, desde nuestra posición de sacerdotes descendientes de aarón, el que consagró la figura de un becerro que esculpió con su elevado arte, y realizo una de las acostumbradas orgías de aquellos tiempos, como sacrificio de reconciliación y comunión con jehová.
Éxodo 32: 6/8 6Temprano a la mañana siguiente, el pueblo se levantó para sacrificar ofrendas quemadas y ofrendas de paz. Después, todos celebraron con abundante comida y bebida, y se entregaron a diversiones paganas. 7 El Señor le dijo a Moisés: —¡Baja ya de la montaña! Tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. 8 ¡Qué pronto se apartaron de la forma en que les ordené que vivieran! Fundieron oro y se hicieron un becerro, y se inclinaron ante él y le ofrecieron sacrificios. Andan diciendo: “Oh Israel, estos son tus dioses que te sacaron de la tierra de Egipto”. NTV.
Se trata del desatino absurdo de este blasfemo, que se atreve a confrontarnos en nuestra superior inteligencia y sabiduria religiosas, pues no entiende que somos la catedra de Moisés, somos el la autoridad representa en el sanedrín, causando que tal excelencia sea sometida la verdadera locura en que este nazareno no entiende cómo puede relacionarse con la figura de un becerro, si conocemos a su mamá y su papa y sus demas hermanos.
1 de Corintios 1: 18/24 18 Sé bien que, para los perdidos, el mensaje de la cruz es una locura, pero para los salvos, esto es, para nosotros, es poder de Dios, 19 porque Dios mismo dice: «Destruiré los planes humanos por sabios que parezcan, y haré caso omiso de las ideas humanas por más brillantes que sean». 20 ¿Qué ha sido de los sabios, de los eruditos, de los filósofos de este mundo? Dios los ha hecho lucir tontos al mostrar lo necio de su sabiduría. 21 En su sabiduría, Dios dispuso que el mundo jamás lo encontraría por medio de la inteligencia humana, y determinó salvar precisamente a los que creen por medio de la «locura» de la predicación. 22 Los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría. 23 Por eso, cuando les predicamos a Cristo crucificado, los judíos se escandalizan y los griegos dicen que es una locura. 24 Pero para los llamados, ya sean judíos o gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios. NBV.
Cuatrocientos y más años antes, continuados por los cuarenta que aquella gente agonizo en el desierto debido a la adicción sexual desenfrenada y sus consecuencias-capítulos 18 al 20 de Levítico-, agonizando en el desierto hasta que murieron sin excepción o acepción, todos solo tres que fueron sus guías, sus predicadores, sus ejemplos. Moisés Josué y Caleb, estigmatizaron como manera de adorar a Dios, el desenfreno pecaminoso, enmarcado en rituales ceremoniales que mimetizan el pecado.
Efesios 5. 1/ 14 Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son sus hijos queridos. 2 Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó[a] y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios. 3 Que no haya ninguna inmoralidad sexual, impureza ni avaricia entre ustedes. Tales pecados no tienen lugar en el pueblo de Dios. 4 Los cuentos obscenos, las conversaciones necias y los chistes groseros no son para ustedes. En cambio, que haya una actitud de agradecimiento a Dios. 5 Pueden estar seguros de que ninguna persona inmoral, impura o avara heredará el reino de Cristo y de Dios. Pues el avaro es un idólatra, que adora las cosas de este mundo.
6 No se dejen engañar por los que tratan de justificar esos pecados, porque el enojo de Dios caerá sobre todos los que lo desobedecen. 7 No participen en las cosas que hace esa gente. 8 Pues antes ustedes estaban llenos de oscuridad, pero ahora tienen la luz que proviene del Señor. Por lo tanto, ¡vivan como gente de luz! 9 Pues esa luz que está dentro de ustedes produce solo cosas buenas, rectas y verdaderas. 10 Averigüen bien lo que agrada al Señor. 11 No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, sáquenlas a la luz. 12 Es vergonzoso siquiera hablar de las cosas que la gente malvada hace en secreto. 13 No obstante, sus malas intenciones se descubrirán cuando la luz las ilumine, 14 porque la luz hace todo visible. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes; levántate de los muertos, y Cristo te dará luz». NTV.
Las consecuencia generadas por la conciencia cauterizada adicta, dependiente, de los que se hacen dueños de la Advertencia-perpetua- del Creador, acerca de la herencia corrupta, que afectará hasta la cuarta generación de los que aborrecen la Cordura de la Justicia, que es Santidad, es por todo la evidencia de muerte eterna que El Padre tomó en cuenta para llevar a cabo el Plan de salvación de la muerte causada por el pecado a la minoria de los seres humanos.
Lucas 17: 11/19 11 Un día, Jesús siguió su viaje hacia Jerusalén, pasando por Samaria y Galilea. 12 Cuando entró en un pueblo, diez hombres que estaban enfermos de lepra le salieron al encuentro. Ellos se pararon un poco lejos de él, 13 y le gritaron: ―¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros! 14 Él, al verlos, les dijo: ―Vayan a presentarse a los sacerdotes. Y mientras aún iban en el camino, quedaron sanos. 15 Uno de ellos, al verse sano, regresó alabando a Dios a gritos. 16 Y se echó sobre sus rodillas, tocando con su rostro el suelo, a los pies de Jesús, y le dio las gracias. Este hombre era samaritano.
17 Jesús preguntó: ―¿No eran diez los que quedaron sanos? ¿Dónde están los otros nueve? 18 ¿Sólo este extranjero regresó a dar gloria a Dios? 19 —Y le dijo al hombre—: Levántate y vete. Tu fe te ha sanado. NBV.