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Deuteronomio 32: 39/43 39 ¡Miren ahora, yo mismo soy Dios! ¡No hay otro dios aparte de mí! Yo soy el que mata y el que da vida; soy el que hiere y el que sana. ¡Nadie puede ser librado de mi mano poderosa! 40 Ahora levanto mi mano al cielo y declaro: ‘Tan cierto como que yo vivo, 41 cuando afile mi espada reluciente y comience a hacer justicia, me vengaré de mis enemigos y daré su merecido a los que me rechazan. 42 Haré que mis flechas se emborrachen de sangre, y mi espada devorará carne: la sangre de los masacrados y cautivos, y las cabezas de los jefes enemigos’”.43 »Alégrense con él, oh cielos, y que lo adoren todos los ángeles de Dios.[ a ] Alégrense con su pueblo, oh gentiles, y que todos los ángeles se fortalezcan en él.[ b ] Pues él vengará la sangre de sus hijos;[ c ] cobrará venganza de sus enemigos. Dará su merecido a los que lo odian[ d ] y limpiará la tierra de su pueblo». NTV. ... concluyente incuestionable, dios no existe, no hay dios; Oh enormidad de la inteligencia, que...