! salió ¡, ...
Números 11: 1/6 Poco después el pueblo comenzó a quejarse de las privaciones que enfrentaba, y el Señor oyó todo lo que decían. Entonces el enojo del Señor se encendió contra ellos y envió un fuego que ardió entre ellos y destruyó a algunos en las afueras del campamento. 2 Así que el pueblo pidió ayuda a gritos a Moisés, y cuando él oró al Señor, el fuego se apagó. 3 Después, ese lugar fue conocido como Taberá (que significa «lugar del fuego que arde»), porque el fuego del Señor ardió allí entre ellos.
4 Entonces la gentuza extranjera que viajaba con los israelitas comenzó a tener fuertes antojos por las cosas buenas de Egipto. Y el pueblo de Israel también comenzó a quejarse: «¡Oh, si tuviéramos un poco de carne!—exclamaban—. 5 Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto y teníamos todos los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos que queríamos. 6 ¡Pero ahora lo único que vemos es este maná! Hasta hemos perdido el apetito». NTV.
... el vulgo, la chusma, el populacho, la gentusa, la multitud mezclada por sus fidelidades, sus tradiciones, sus culturas. sus religiones, de más de cuatrocientos años, permanecía mentalmente-en alma- en el lugar de su "execritud", en el Egipto del que eran esclavos, construyendo los monumentos a la insignificancia humana, golpeados con látigos de metal, como pago, pues las delicias de sus estómagos sus aberraciones sexuales-Levítico capítulos 18 al 20-, las consideraban regalo, "eran gratis".
Números 11: 4/5 4Y el vulgo que se mezcló con ellos volvieron a sus deseos, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! 5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos; JBS.
!! volvieron a sus deseos ¡¡, se volvieron atrás; todos en común pues los hijos de jacob-israel-, eran, fueron y murieron como cómplices, como iguales de la gigante pandilla que salió de egipto como tal, como pandilla compuesta por mini pandillas, los que debieron "salir", para venir a ser personas, con la dignidad de cambiar su ser pandillas, para renacer siendo la Familia de Dios, la familia que avanzaría siempre en pos del crecimiento, de la madurez característica de las personas que son armonía entre si y con Dios,
Números 11: 4/6 4 Al populacho que iba con ellos le vino un apetito voraz. Y también los israelitas volvieron a llorar, y dijeron: «¡Quién nos diera carne! 5 ¡Cómo echamos de menos el pescado que comíamos gratis en Egipto! ¡También comíamos pepinos y melones, y puerros, cebollas y ajos! 6 Pero ahora tenemos reseca la garganta; ¡y no vemos nada que no sea este maná!» CST.
"Estirpe de pecadores, generación de idólatras, herederos del desenfreno de sus apetitos e instintos", caídos en la imperdonable idolatría, adúlteros espirituales, confinados por su fanática manera de existir, creyendo, al punto de la herética apostasía, en que Dios no es real, que No Vive, concediéndose el apelativo de "engendros de la inteligencia de las rocas y de los microbios, víctimas del capricho de la percutida diosa "evolución", que dsitorciona bipedos, que llegan a exigir que los llamen doctores.
Números 11: 4/5 4 Entre los israelitas había gente de toda condición que se había mezclado con ellos y sólo pensaba en comer. Los israelitas se dejaron llevar por ellos y se pusieron a llorar y a decir: «¡Quién nos diera carne para comer! 5 Cómo extrañamos el pescado que comíamos gratis en Egipto, y los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos. PDT.
Despreciaron la Grandeza del Amor del Padre Celestial, se hicieron dueños del lugar de castigo eterno para los ingratos, esto es para los orgullosos, en efecto el pecado imperdonable que dio origen al infierno, pisotearon idolátricamente al Creador, situando en Su Lugar, a los demonios en la forma de cisnes, de gatos. de perros, de serpientes, de figuras híbridas "humanoides", de estatuas, de cadáveres, embalsamados, de pirámides, y el sin fin de basura que llamaban diosas y dioses.
Hebreos 10: 26/31 26 Porque si después de haber conocido la verdad continuamos pecando intencionadamente, ¿qué otro sacrificio podrá perdonar los pecados? 27 Sólo queda la temible espera del juicio y del fuego ardiente que está presto a devorar a los rebeldes. 28 Si uno quebranta la ley de Moisés y dos o tres testigos lo confirman, es condenado a muerte sin compasión. 29 Pues ¡qué decir de quien haya pisoteado al Hijo de Dios, haya profanado la sangre de la alianza con que fue consagrado y haya ultrajado al Espíritu que es fuente de gracia! ¿No merece un castigo mucho más severo? 30 Conocemos, en efecto, a quien ha dicho: A mí me corresponde tomar venganza; yo daré a cada uno según su merecido. Y también: El Señor es quien juzgará a su pueblo. 31 ¡Tiene que ser terrible caer en las manos del Dios viviente! BLPH.