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Salmo 90: 1/7 Señor, tú has sido nuestro refugio de una generación a otra generación. 2 Antes de que nacieran los montes y de que formaras la tierra y el mundo; desde los tiempos primeros y hasta los tiempos postreros, ¡tú eres Dios! 3 Nos devuelves al polvo cuando dices: «¡De vuelta al polvo, seres mortales!» 4 Para ti, mil años son, en realidad, como el día de ayer, que ya pasó; ¡son como una de las vigilias de la noche! 5 ¡Nos arrebatas como una violenta corriente! ¡Somos etéreos como un sueño! ¡Somos como la hierba que crece en la mañana! 6 Por la mañana crecemos y florecemos, y por la tarde se nos corta, y nos secamos. 7 Con tu furor somos consumidos; con tu ira quedamos desconcertados. RVC.

... como el antes que es eterno para los humanos que no resolvieron, no resuelven ni resolverán el conflicto causado por la crisis del paraíso, los que desprecian la Solución ofrecida por la Gracia de Dios, que  levantó la cruz del calvario, y pagada la deuda que causó la muerte, resucito para dejar vacía la tumba que solo retiene a los muertos; vacía para los redimidos, los regenerados, los creados nuevamente mediante el Poder de Cristo Jesús en el Poder de su Resurrección.

Aquellos que usan el escaso tiempo del paso por "este mundo", entregados al entretenimiento, a los festivales sociales  y religiosos, en que sucede el vicio circular de sus existencias, dependen del todo  de semejante rutina, para conseguir algo de "solas", porque tales costumbres, tradiciones, formas culturales, no afectan en nada sus manera de existir, sus estilos de "vida", sea el caso actual en que la "casi" totalidad de la gente, celebró "la semana".

 Se repitieron los acostumbrados, rituales, ceremoniales, culminando con diversidad de modos religiosos, de apariencia "piadosa", pero que "hoy", son evidencia de que lo que eran antes de tales celebraciones, sigue y seguirá siendo lo mismo, pendientes del calendario y los preparativos para la siguiente fiesta, en la que los hechos serán siempre lo mismo, hechos que dejan al descubierto cómo esas actividades son únicamente el "incentivo", en que todo se reduce a esperar la próxima fiesta.

Colosenses 2: 16/23 16 No permitan, pues, que nadie los juzgue por lo que comen o beben, o en relación con los días de fiesta, la luna nueva o los días de reposo. 17 Todo esto no es más que una sombra de lo que está por venir; pero lo real y verdadero es Cristo. 18 No permitan que los condenen esos que se ufanan de humildad pero rinden culto a los ángeles. Los tales se meten en cosas que no han visto y están envanecidos por su razonamiento humano; 19 no están unidos a la Cabeza, que es quien nutre y une a todo el cuerpo mediante las coyunturas y ligamentos, y lo hace crecer con el crecimiento que da Dios. 20 Si con Cristo ustedes han muerto a los principios de este mundo, ¿por qué, como si vivieran en el mundo, se someten a sus preceptos? 21 Les dicen: «No tomes eso en tus manos, no pruebes aquello, y ni siquiera lo toques.» 22 Esos preceptos se ciñen a mandamientos y doctrinas humanas, y todas ellas son cosas que se destruyen con el uso. 23 Sin duda, tales cosas pueden parecer sabias en cuanto a la religiosidad sumisa y el duro trato del cuerpo, pero no tienen ningún valor contra los apetitos humanos. RVC.

Cuando el Poder de Dios se manifiesta, lo hace en lo privado de la Intimidad de cada individuo conocido de antemano, los que han sido encontrados dignos y dispuestos a pasar de muerte a vida, aquellos que dejan de ser simples seres humanos, para venir a ser personas nacidas "otra vez", los que han muerto como hijos e hijas, de adán y eva, y nacen Espiritualmente, única forma en que es posible habitar en el lugar en que Habita el Padre, que es Espiritu. 

Juan 3. 1/7 Entre los fariseos había un hombre que, entre los judíos, era muy importante. Se llamaba Nicodemo. 2 Éste vino de noche a ver a Jesús, y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie podría hacer estas señales que tú haces si Dios no estuviera con él.» 3 Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» 4 Nicodemo le dijo: «¿Y cómo puede un hombre nacer, siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar en el vientre de su madre, y volver a nacer?» 5 Jesús le respondió: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que nace de la carne, carne es; y lo que nace del Espíritu,[a] espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije que es necesario que ustedes nazcan de nuevo. RVC.

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